Administrar un directorio suele requerir la colaboración de varias personas. Crea cuentas de administración independientes para cada perfil (editores de contenido, moderadores o administradores técnicos), asignando credenciales propias a cada colaborador.
El mantenimiento de un portal suele distribuirse entre varias personas encargadas de la edición, la revisión o la parte técnica. Compartir una única contraseña resulta poco recomendable; contar con perfiles individuales aporta orden y control de accesos.
Permite que cada colaborador trabaje con sus propias credenciales y responsabilidades delimitadas, mejorando la coordinación diaria.